Cuando una persona mayor de edad se pone en contacto con el Centro Delta para resolver algunos aspectos que le preocupan, lo primero que se va a hacer es una evaluación del caso: se administrarán algunos cuestionarios y se delimitará el alcance de los problemas consultados; sabiendo hasta qué punto interfieren en la vida cotidiana del que los consulta.
Esta evaluación suele completarse con entrevistas a las personas cercanas a la persona que consulta. Una vez terminada esta fase se evaluación, se proponen unas hipótesis explicativas de su conducta, para que pueda entenderse y comprenderse; y por último se ofrecen estrategias y herramientas psicológicas concretas de intervención.
Esta fase suele ser la más larga en el tiempo; ya que requiere de la puesta en práctica de aprendizajes que se entrenarán en la consulta: habilidades sociales, técnicas de relajación, técnicas de afrontamiento, reestructuración cognitiva, control del estrés, manejo de la ansiedad, programas "anti-depresión", etc., etc.
Si en el plazo aproximado de tres meses después de realizar la evaluación psicológica y de haber planteado las estrategias más adecuadas para realizar con las personas que acuden a la consulta no se obtienen resultados; es decir, las personas no se sienten un poco mejor, será necesario replantearse dicha evaluación y reestructurar los objetivos y el plan de intervención.
La frecuencia habitual suele ser de una consulta semanal, pero en determinados casos puede ser quincenal, mensual o incluso dos veces por semana.