El marco teórico desde el que trabajamos se denomina escuela cognitivo-conductual; y es una de las grandes corrientes de la psicología de nuestros tiempos.
En Realidad debería llamarse "marco cognitivo-conductual-emocional"; porque las personas tenemos pensamiento, acciones y sentimientos.
Somos tres realidades diferentes y complementarias : somos cognitivos, es decir, pensamos, hacemos planes, anticipamos consecuencias, creemos que aquello será de tal o cual manera y juzgamos que tendremos que darnos prisa si queremos llegar a tiempo a esa cita tan importante que tenemos dentro de una hora.
También somos conductuales : estamos leyendo estas palabras, vamos a la zapatería cuando queremos comprar unos zapatos y cuando nos encontramos con esa amiga que nos resulta tan pesada con su conversación no la miramos a los ojos e intentamos ser breves.
En tercer lugar somos emocionales : nos aburrimos en una conferencia sobre la velocidad del átomo, nos enamoramos, nos fastidia que cuando llevemos paraguas no llueva y sentimos que el corazón nos da un salto si nuestro hijo no vuelve a la hora acordada.
Es decir, que detrás de cada persona siempre existen estos tres componentes : pensamiento, acción y sentimiento.
Ya hemos dado el primer paso para entender mejor a las personas. Ahora, el siguiente paso es saber qué valor tiene cada uno de esos tres elementos en nuestra vida y en lo que hacemos.
¿Qué valor o qué peso tienen estos tres elementos para nosotros ? (sentimiento, acción y pensamiento). ¿Cuándo uno de ellos predomina o no predomina ?. ¿Es lo mismo en un bebé que en un adulto ?. Vayamos por partes.
¿Es el sentimiento el más importante?
En principio, el sentimiento es el elemento (inseparable de los otros dos) que nos caracteriza como personas humanas. Si hay algo que somos primero es seres emocionales.
Es verdad que el hombre es el único animal que piensa, y que eso, por lo tanto, nos distingue de las fieras, los animales domésticos y de todo bicho viviente.
Intentaré ahora responder a esa pregunta que nos ha quedado en el aire : ¿cuándo uno de los tres elementos (pensamiento, acción y emoción) predomina o no predomina ?. ¿Es lo mismo en un bebé de seis meses que en un adulto ?. Está claro que los tres son importantes y necesarios, pero ¿hay momentos a lo largo del desarrollo normal de las personas en que predomina uno sobre los otros dos?. Sí.
En primer lugar voy a intentar distinguir entre un niño y un adulto. Cuando somos pequeños y tenemos unos meses de vida e incluso cuando tenemos un año o dos, estos tres elementos (pensamiento, sentimiento y acción) se hacen presentes de una manera especial. Los que predominan son la acción y el sentimiento.
En esta primera parte de la vida de los niños/as, el pensamiento está en un segundo e incluso tercer plano. Lo que hacen tus hijos cuando tienen estas edades no esta mediatizado por los pensamientos.
En un joven o en un adulto, el pensamiento se establece en algunas ocasiones como un elemento controlador de los otros dos ; pero no adelantemos acontecimientos. Eso te lo explicaré más adelante.
A medida que el niño crece (físicamente) y se desarrolla (socialmente y psicológicamente) va adquiriendo nuevas destrezas, va siendo capaz de hacer cosas que antes no hacía : aprenderá a vestirse solo, a bañarse sin ayuda, a comer con cuchillo y tenedor, etc. Pues bien, a medida que tu hijo va aprendiendo todo eso, el pensamiento se va colocando en un lugar privilegiado. Ese lugar lo vamos a situar entre los acontecimientos que experimente y los sentimientos que le producen ese acontecimiento.
Para terminar con este tema, tengo que decirte que después de valorar una situación con los pensamientos y de sentir esto o aquello (esto se hace casi simultáneamente, en un instante), nosotros decidimos emitir una conducta u otra, en función de lo que hemos valorado y sentido. Y no hay que olvidar que será una decisión voluntaria ; fisiológicamente, guiada por el Sistema Nervioso Central (SNC).
Pues bien, aquello que hagamos, nuestra conducta fruto de lo valorado y sentido, repercutirá otra vez sobre nosotros y nos proporcionará otro tipo de sentimientos y pensamientos, los cuales valoraremos de nuevo como adecuados y agradables o como inadecuados o desagradables.