El conflicto es en sí destructor y creador, peligroso por su violencia, pero una excelente oportunidad para crear algo nuevo![]()
Johan Galtung
¿Qué es la mediación?
Es un sistema y un proceso de gestión cooperativa de conflictos que posibilita a las personas tener un lugar en el que poder arreglar sus diferencias. Es una oportunidad para que personas en conflicto puedan acceder a un espacio controlado por un profesional de la mediación.
El diálogo, la escucha y el clima educado entre las partes para intentar salir del conflicto, deben ser los pilares sobre los que se construya una buena mediación.
La mediación es de las personas que acuden, ellas son las protagonistas y están en igualdad de condiciones. Ellas deciden qué hacer ante la situación dada.
La asistencia es voluntaria y libre. La confidencialidad de lo hablado en las reuniones debe ser respetada.
Son reuniones de aproximadamente hora y media con una frecuencia semanal o quincenal (aprox.). La mediación suele durar entre 8 y 10 sesiones (este número es orientativo y puede variar) y en muchas ocasiones se llegan a acuerdos que se concretan por escrito y se firman. Dichos acuerdos, si así se desea, pueden estar supervisados por abogados/as y servir de referencia válida en procesos judiciales.
Los campos en los que se desarrolla la mediación son muy diversos: pareja, hijos/as, familia extensa, separaciones y divorcios, herencias, adopciones, empresas y organizaciones, ruptura de sociedades, relaciones laborales, propiedades, comunidades de vecinos/as, centros educativos, ayuntamientos, organismos oficiales, juzgados, etc., etc.
La mediación está allí donde dos o más personas perciben un conflicto, existe un nivel de tensión que aún permite un diálogo controlado por un profesional de la mediación, y existe una voluntad de hablar y entenderse.
¿Qué hace un/a mediador/a?
Una persona mediadora propicia procesos de diálogo entre las personas. Facilita que las personas lleguen a acuerdos y se entiendan. Dirige el proceso de mediación, controla el espacio de las reuniones, la participación equitativa de las personas, se mantiene imparcial, decide cuándo tener reuniones individuales o conjuntas, contribuye a aclarar los temas importantes, facilita que las personas generen alternativas al conflicto, ayuda a redactar acuerdos beneficiosos y factibles, etc.
El/la mediador/a proporciona un lugar y unas condiciones de diálogo entre las personas que facilitan la escucha, el entendimiento y la generación de alternativas u opciones para salir de la situación conflictiva inicial.
Una persona mediadora no toma decisiones sobre el contenido de lo hablado en las reuniones, no quita ni da razones, no propone, no aconseja y no es un experto que resolverá diciendo lo que las personas deben hacer. No es un árbitro, no es un juez ni un técnico con opinión “superior” o decisoria.
Los mejores acuerdos no son los impuestos por un tercero, sino los que son fruto de las partes implicadas y de sus realidades.
En definitiva, ayuda a las personas a que sean ellas mismas las que gestionen sus conflictos en un clima de diálogo y cooperación.
¿Cuáles con las fases concretas de una mediación?
En general, una persona demanda los servicios de un/a mediador/a porque valora que existe un conflicto con otra/s persona/s. Tal y como está la situación, existe un gran perjuicio que parece difícil de resolverse de manera espontánea o sólo con el paso del tiempo.
En primer lugar se mantiene una primera reunión con la persona que demanda el servicio para que explique cómo está la situación en la actualidad. En dicha reunión también se le explican los detalles de la mediación: reuniones, horarios, requisitos indispensables, características, lugar, etc.).
Tras esta reunión inicial la persona mediadora se pone en contacto con la/s otra/s persona/s relacionada/s con el problema consultado y le/s propone acudir a ese espacio de mediación.
Se mantiene una reunión individual con cada una de las otras personas implicadas.
Tras estas reuniones iniciales, se inician las reuniones conjuntas en las que se vuelven a remarcar las “reglas del juego” y mediante el diálogo se comienza a gestionar el conflicto dado.
Una vez escuchadas las personas, sus puntos de vista, entendidas sus perspectivas y sus pareceres, se concretan los temas sobre los que se hablarán en las reuniones siguientes; es decir, se establece la “agenda” de trabajo.
Posteriormente se van trabajando dichos temas y proponiendo alternativas diversas y creativas. Una vez encontrados los puntos en común puede hacerse un acuerdo por escrito que quede firmado por las personas implicadas. Como hemos indicado antes, estos acuerdos pueden estar supervisados por un/a abogado/a y en muchas ocasiones son documentos de referencia en procesos judiciales.
Las sesiones se abonan al finalizar. El gasto será soportado de la manera en que lo decidan las personas que acudan, pero en su defecto, de manera proporcional.
Tarifas 2012*:
Sesión de mediación de dos a tres personas: 110 euros
Sesión de mediación individual: 70 euros
(*) Para otros formatos consultar. La información expuesta tiene carácter informativo, no contractual.