En ocasiones, las familias viven un malestar difícil de sobre llevar cuando alguno de sus hijos/as mantiene en el tiempo alguna conducta inadecuada. En ese caso, es recomendable acudir al Centro Delta para realizar una evaluación del caso y saber hasta qué punto las conductas problemas son preocupantes.
Cuando los niños tienen hasta 12 años, aproximadamente, es conveniente que el psicólogo hable primero con sus padres para conocer, de primera mano de qué tipos de problemas se tratan.
A partir de los 13 años, más o menos, es aconsejable que el psicólogo hable primero con el adolescente, para delimitar juntos el alcance del problema y comenzar una relación terapéutica eficaz.
En no pocas ocasiones el psicólogo estará más tiempo con la familia que con los niños/as. Siempre es muy adecuado entrenar a los adultos para que su comportamiento frente a los pequeños ayude a hacer desaparecer las conductas que nos preocupan y contribuyan a implantar las nuevas actitudes.
Cuando los problemas consultados tengan que ver con el centro escolar, el psicólogo se pondrá en contacto con el tutor/a del alumno/a y valorará el nivel de problema respecto al centro escolar. En algunas ocasiones el psicólogo irá al centro escolar para mantener una entrevista personal con el tutor/a o con las personas que hagan falta (orientadores, consultores, otros profesores,...)
Una vez evaluado el problema, se elabora un informe (habitualmente por escrito, pero puede ser verbal) en el que se propone un plan concreto de acción en el ámbito pertinente: personal, familiar, escolar, etc. Y se comienza con su puesta en marcha.
Si en el plazo aproximado de tres meses después de realizar la evaluación psicológica y de haber planteado las estrategias más adecuadas para realizar con las personas que acuden a la consulta no se obtienen resultados; es decir, las personas no se sienten un poco mejor, será necesario replantearse dicha evaluación y reestructurar los objetivos y el plan de intervención.
La frecuencia habitual suele ser de una consulta semanal, pero en determinados casos puede ser quincenal, mensual o incluso dos veces por semana.